¿Dónde?
Municipio de Níjar, Almería. En este extenso municipio hay diversos núcleos (S. Isidro, Campo Hermoso, Pueblo Blanco…) caracterizados por estar rodeados de invernaderos, y por diversos asentamientos de población inmigrante (Atochares, El Hoyo, Albaricoques…) vinculados a estos cultivos.
Se trata de un área dominada por la agricultura intensiva bajo plástico, lo que desencadenó desde su implantación una importante demanda de mano de obra que fue factor de atracción para flujos significativos de población de origen migrante. Desde el año 2000 la población del municipio de Níjar no ha cesado de crecer, especialmente en los núcleos y asentamientos, y existen personas que, siendo residentes habituales, no están empadronadas. Las condiciones de vida de los asentamientos son extremadamente precarias y la población no tiene garantizados sus derechos humanos básicos, persistiendo durante años un contexto de exclusión y pobreza estructural.
¿Quién lo solicita?

Durante muchos años, distintas congregaciones religiosas y presencias eclesiales optaron por encarnarse en esta realidad de exclusión y se involucraron en la atención humanitaria y el acompañamiento de las personas, fundamentalmente de origen africano, que iban llegando y poblando los asentamientos. Algunas de ellas se han debilitado e incluso han tenido que abandonar su misión por procesos de disminución de efectivos humanos, aunque otras continúan llevando esperanza a este contexto de desolación. En los últimos años, el trabajo en red se ha intensificado, procurando ofrecer una más mayor y más coordinada respuesta.
Una de estas congregaciones es la de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, cuya labor ha sido apoyada anualmente por Proclade Bética, principalmente en una de sus actividades que ha sido la promoción del derecho a una vivienda digna.
A través de las Hermanas Proclade Bética renueva en 2025 su compromiso con este foco estratégico del servicio a personas migrantes y la presencia en este contexto de misión.
¿Por qué? ¿Para quién?

Toda la comarca de Níjar es una zona con unos altísimos índices de población inmigrante (principalmente marroquí y sudafricana), dedicada a trabajar de forma temporal en los invernaderos. Existe un alto índice de exclusión en todos los niveles, principalmente el acceso a derechos como el agua potable, la vivienda, la salud, la educación, etc.
La situación más precaria la viven las personas procedentes de los países subsaharianos. Su llegada es más reciente que la de otros colectivos, aunque puede haber personas que acumulan ya 10 años de estancia en España y no han conseguido regularizar su situación administrativa.
En los últimos meses, se han producido acontecimientos extraordinarios, como el desalojo y la demolición del asentamiento de El Walili el 30 de enero de 2023, que dejó sin casa a cientos de personas sin una alternativa digna. Esta situación, denunciada judicialmente por el SJM, muestra la necesidad de una intervención integral, que dé respuesta a las necesidades más básicas, pero también facilita herramientas de integración y procesos de sensibilización, denuncia e incidencia.
La población destinataria de estos proyectos la constituyen las comunidades de personas de origen migrante que viven en los asentamientos del Campo de Níjar, de diversas nacionalidades, principalmente africanas.
¿En qué consiste?
PROCLADE BÉTICA apoya con este proyecto el trabajo que desarrollan las Hermanas Mercedarias de la Caridad en el Campo de Níjar, concretamente en la localidad de S. Isidro.
Las Hermanas mantienen las diferentes líneas atención y acompañamiento de primera necesidad, así como el acceso a viviendas. Proclade Bética apoyará los talleres de español, informática y artesanías que se desarrollan en S. Isidro de Níjar.

Total del proyecto
- Aporte Proclade Bética: 5.500€


