Erradicar la pobreza es trabajo decente y protección social

17 de octubre de 2023. El Día Mundial contra la Erradicación de la Pobreza 2023 nos recuerda que la pobreza no se aborda sólo desde la transferencia de recursos materiales desde las manos de quienes les sobra hasta las manos de quienes les falta. El Papa Francisco lo recuerda cuando nos invita a “organizar la esperanza” y que se traduce en poner más el foco en la riqueza que en la pobreza. Una riqueza entendida como garantía de “bienes comunes”: derechos civiles y sociales, recursos y elementos naturales y culturales, avances  en conectividad, en información, en salud… y valores que surgen de lo comunitario. Desde esa perspectiva estamos llenos de riquezas y hay una llamada al CUIDADO: de uno mismo, en las relaciones con otros y otras y con la creación.

Precisamente el lema de este año que propone la ONU, Trabajo decente y protección social para la dignidad de las personas,  nos aterriza en soluciones que no se basan en dar dinero, o bienes materiales para combatir la pobreza de las personas, sino en decisiones que se toman desde los sistemas económicos y sociales, desde el poder, pero también desde las opciones que cada uno de nosotros y cada una de nosotras tomamos en nuestra vida cotidiana: ¿denunciamos las situaciones, los sectores y las empresas, que desarrollan una política laboral injusta, trabajos en régimen de semiesclavitud, no reconocimiento de derechos fundamentales amparándonos en situaciones de vulnerabilidad, jornadas extenuantes no remuneradas?… o bien ¿qué contrato ofrecemos a la persona que cuida nuestros seres queridos (pequeños, mayores)? ¿garantizamos un salario digno y todos sus derechos? ¿respetamos su dignidad? ¿somos conscientes de las condiciones de trabajo que soportan personas en países lejanos para que consumamos compulsivamente ropa “barata”? …

Es un día para entender que las personas que viven en la pobreza ven privadas de sus derechos,  en una realimentación negativa  que perpetúa condiciones de trabajo injustas, peligrosas, vejatorias… combinadas con vivienda insegura, falta de alimentos nutritivos que puedan fortalecer su salud, acceso desigual a la justicia, falta de participación política o acceso limitado a la atención médica.

Con el lema de este año se señala el trabajo decente como herramienta crucial para empoderar a las personas, proporcionar salarios justos y condiciones de trabajo seguras y reconocer fundamentalmente el valor inherente y la humanidad de todos los trabajadores y las trabajadoras. Del mismo modo, la protección social universal es una necesidad urgente para garantizar la seguridad de los ingresos indispensables para todas las personas, independientemente de la situación social coyuntural por la que se encuentren transitando, y priorizando a los miembros más vulnerables de la sociedad.

De nuevo recogiendo las palabras del Papa Francisco “Si nuestra esperanza no se traduce en opciones y gestos concretos de atención, justicia, solidaridad y cuidado de la casa común, los sufrimientos de los pobres no se podrán aliviar, la economía del descarte que los obliga a vivir en los márgenes no se podrá cambiar y sus esperanzas no podrán volver a florecer. A nosotros, especialmente a nosotros cristianos, nos toca organizar la esperanza […] traducirla en la vida concreta de cada día, en las relaciones humanas, en el compromiso social y político”. El objetivo final es eliminar por completo la pobreza al crear las condiciones para que todas las personas vivan con dignidad. ¿Qué te toca hacer a ti para conseguirlo? ¿Cómo puedes vehicular tu solidaridad a través de organizaciones e iniciativas comunitarias, construyendo una red que permita sostener la esperanza de todas las personas?

Te proponemos sumarte a Proclade Bética: https://www.procladebetica.org/como-colaborar/

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