PROCLADE BÉTICA, unida a organizaciones civiles y de Iglesia, expresa su conmoción e indignación por lo que acontece en Gaza.
Sevilla – 18/06/2025
La indiferencia nos hace cómplices.
La indiferencia y el silencio nos haría cómplices del sufrimiento de hermanos y hermanas nuestras, víctimas de una violencia que supera todos los límites del derecho internacional y de la propia condición humana.
Después del atentado de Hamás, el 7 de octubre de 2023, que acabó con la vida de 1.200 personas y más de 200 secuestradas, la respuesta del gobierno israelí fue una ofensiva militar sobre Gaza que ha generado hasta la fecha según datos de la ONU más de 55.000 muertos civiles, 17.000 menores de edad, 100.000 heridos, prácticamente la totalidad de las infraestructuras y viviendas destruidas, 470.000 personas en situación de hambruna severa y la totalidad de la población en amenazada con una crisis alimentaria aguda. Todas las vidas valen lo mismo, ninguna muerte está justificada. Pero la respuesta de Israel es claramente desproporcionada y viola el Derecho Humanitario Internacional.
Por qué hablamos de genocidio y violación del Derecho Internacional en Gaza
El Comité Especial de la ONU y la Corte Internacional de Justicia declaran que existe genocidio por parte de Israel contra la población de Gaza. El genocidio existe, entre otras cosas, cuando se produce una la violencia deliberada, organizada, sostenida y a gran escala, ejercida hacia un grupo distinguible y con intención de evitar que este grupo sobreviva o se reproduzca en un territorio determinado.
Sin duda uno de los objetivos de la ofensiva militar de Israel contra Gaza es la eliminación de Hamás, el grupo armado que perpetró los atentados de octubre. Pero, como denuncian distintas organizaciones y agencias internacionales, su intención manifiesta es también acabar con la población palestina en su totalidad. Esto se hace evidente con la destrucción total del territorio y las llamadas persistentes, tanto del gobierno israelí como de su principal aliado, EE.UU, a abandonarlo.
Los crímenes cometidos por un grupo armado no pueden servir de justificación para que un Estado incumpla sus obligaciones internacionales, menos aún en una zona pequeña y muy densamente poblada como es la Franja de Gaza.
Como ha señalado la organización eclesial Justicia y Paz “para llegar a una situación de justicia, paz, verdad y fraternidad, como viene reclamando el Papa León XIV, se requiere, de manera urgente e inaplazable, terminar con el asedio a la población, así como con el ataque a los hospitales, los bombardeos a la población civil, la destrucción sistemática de infraestructuras y vecindarios, y con la negación de asistencia humanitaria, lo que supone una violación de los derechos humanos más básicos y del derecho internacional humanitario, actos de ocupación equivalentes a una limpieza étnica”.
Israel, que controla y bloquea desde hace años las fronteras de Gaza, impedía totalmente la entrada de ayuda humanitaria hasta que aceptó distribuir ayuda en cuatro puntos extremos del sur, controlados por su ejército, a través de una fundación estadounidense. Como denunció en su día la ONU, este plan, contrario a los principios básicos humanitarios, ha resultado una trampa mortal para la población, que camina kilómetros hambrienta y desesperada: la violencia registrada en torno a estos puntos de distribución se ha cobrado la vida en dos semanas de 245 personas y 2.150 han quedado heridas.
Qué pedimos
Por eso, como seguidores de Jesús de Nazaret, que proclamó precisamente en esas tierras hoy devastadas por la destrucción y la guerra, el amor, la fraternidad y la paz, reclamamos:
- Que se respete el Derecho Internacional Humanitario.
- Que se permita la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones, garantizando la seguridad y la neutralidad de los puntos de reparto a través de la mediación de la ONU.
- Que se respete la vida, especialmente de las personas más vulnerables: infancia, enfermas, mujeres, y se libere a todas las personas secuestradas.
- Que se abran corredores humanitarios para asistir a la población civil.
- Que se impongan sanciones a quienes no respeten el derecho internacional humanitario y un embargo militar integral que garantice “una paz desarmada y desarmante”.
Que se ponga fin a la guerra y se inicie la reconstrucción que posibilite una vida digna para pueblo palestino en su territorio, hasta consolidar una paz con justicia y reparación.




