La quinta edición de Vivencias Migratorias ha reunido en Sevilla a personas de diez nacionalidades en un proceso de formación, convivencia intercultural, teatro social y artivismo que culminó con una Biblioteca Humana en la Alameda de Hércules.
Del 4 al 9 de julio, el Colegio Claret de Sevilla acogió una intensa semana de convivencia enmarcada en el proyecto Derecho a Soñar. Fase II: Impulsando conciencia crítica junto a personas con vivencias migratorias para una ciudadanía global, financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID). Durante seis días, una veintena de participantes compartieron aprendizajes, emociones y experiencias junto a personas procedentes de diferentes países, poniendo en el centro las historias de vida que habitualmente permanecen invisibles.
Una semana para comprender las migraciones desde las personas

Lejos de ofrecer únicamente contenidos teóricos, la propuesta combinó espacios de formación, dinámicas de convivencia, reflexión colectiva y creación artística. Las diferentes sesiones abordaron cuestiones como las causas de las migraciones, las violencias que afectan especialmente a las mujeres migrantes o la importancia de construir narrativas basadas en la empatía y los derechos humanos.
Uno de los pilares fundamentales volvió a ser el trabajo desarrollado junto a La Hoja Blanca, que acompañó al grupo mediante herramientas de teatro social y artivismo. A través de estas metodologías, las personas participantes fueron construyendo un espacio seguro donde compartir vivencias, fortalecer vínculos y preparar la acción pública que pondría el broche final a la semana.
La convivencia diaria favoreció que personas con trayectorias muy distintas encontraran puntos en común, creando un ambiente de confianza que ha sido uno de los mayores logros de esta edición. En la evaluación realizada tras la actividad, destacan la implicación del grupo, la creación de un auténtico sentimiento de familia y la participación activa de personas migrantes no solo como protagonistas de sus historias, sino también como referentes y formadoras.
La Biblioteca Humana: cuando las historias sustituyen a los prejuicios

El jueves 9 de julio, todo el trabajo realizado durante la semana salió a la calle con la celebración de la Biblioteca Humana en la Alameda de Hércules (Sevilla).
Durante la actividad, las personas asistentes pudieron «leer» a diferentes libros humanos, conversando directamente con quienes habían vivido procesos migratorios y escuchando relatos marcados por la esperanza, el esfuerzo, las dificultades administrativas, la guerra, la discriminación, la resiliencia y la búsqueda de una vida digna. La propuesta transformó un espacio cotidiano de la ciudad en un lugar de encuentro donde el diálogo sustituyó a los estereotipos y las etiquetas.
Las reacciones del público reflejan el profundo impacto que generó la experiencia. Entre los mensajes que dejaron escritos tras escuchar las historias destacan frases como:
- «El mundo necesita más empatía y gente que levante la voz para dignificar la vida de todas las personas.»
- «Gracias por ampliar nuestra mirada.»
- «Ojalá cambiemos nuestras miradas.»
- «Vuestra experiencia de vida me ha conmovido y llenado de amor y esperanza.»
- «Gracias por abrir vuestras vidas al mundo.»
Estos testimonios muestran cómo el contacto directo entre personas sigue siendo una de las herramientas más eficaces para combatir los discursos de odio y generar una comprensión más profunda de la realidad migratoria.
Una experiencia que deja huella

La transformación no solo fue visible entre quienes asistieron a la Biblioteca Humana. Las personas que participaron durante toda la semana también compartieron los aprendizajes y emociones que se llevan tras la experiencia.
Muchos coinciden en haber descubierto el valor de la convivencia intercultural y la importancia de escuchar las historias de quienes migran. Otros destacan haber comprendido mejor la complejidad de los procesos migratorios y sentirse llamados a implicarse activamente en la construcción de una sociedad más justa.
Entre las reflexiones recogidas aparecen ideas como:
- «Cada persona es un mundo. Todas las historias son importantes.»
- «La convivencia multicultural es preciosa.»
- «Me comprometo a no silenciar mi opinión ante los discursos de odio.»
- «Ser altavoz de las historias que no se escuchan.»
- «Invitar a que participen más personas.»
Las emociones expresadas también hablan del alcance de la iniciativa: gratitud, esperanza, felicidad, conexión, empatía o sentirse en familia fueron algunas de las palabras que más se repitieron durante la evaluación final.
Un proyecto que sigue creciendo
Vivencias Migratorias ha supuesto un importante paso adelante del proyecto Derecho a Soñar Fase II gracias a la implicación de las personas participantes, la consolidación de una red de referentes migrantes y la capacidad del proyecto para generar procesos reales de transformación social.
Esta iniciativa no acaba aquí sino que seguiremos construyendo durante todo el curso 2026-2027 actividades e iniciativas para la construcción de un mundo más justo. ¡No te las pierdas!


