Mujeres en la economía solidaria para el buen vivir de sus territorios ancestrales en municipios del pacífico sur Colombia. Medio y Bajo Atrato (Chocó)
¿Dónde?
El proyecto se está llevando a cabo en las localidades de Riosucio y Carmen del Darién en la región del Bajo Atrato en el Departamento del Chocó. (Colombia).

En esta región habitan 40.008 hombres y 34.823 mujeres. La población presenta culturas diversas, predominando las personas afrodescendientes, que mantienen algunas costumbres culturales, la música o gastronomía.
El Bajo Atrato ubicado en la costa del Pacífico Norte Colombiano posee abundante riqueza hídrica, potencialidades forestales, pesqueras y agrícolas. La región cuenta también con una riqueza minera en metales como el oro y el platino. Los habitantes de la zona viven primordialmente de la pesca, de la silvicultura, la agricultura y de pequeños emprendimientos locales.
Contexto socioeconómico del proyecto Raíces
El Bajo Atrato ha sido testigo del olvido del estado, la violencia de los grupos armados, los paramilitares y la fuerza pública. Las disputas por la tierra y sus usos para proyectos de minería ilegal y agroindustria, han convertido al territorio en un corredor de economía ilegal que ha traído violencia afectando los tejidos sociales y comunitarios.
El departamento del Chocó constantemente presenta las cifras de pobreza más altas del país. De acuerdo con el reporte Pobreza Monetaria en Colombia del DANE, en 2020, el 64,6% de la población vivía en situación de pobreza.
Particularmente, en los municipios del Bajo Atrato-Darién viven en la dualidad de ser una región en la que se mueven millones, pero donde sus pobladores habitan en condiciones que no corresponden a la prosperidad que se supondría de una zona geoestratégica como el Chocó, en una ubicación clave entre el norte y el sur del continente americano.
En el Bajo Atrato se cuenta con un 40% de las mujeres que no cuentan con recursos suficientes para el abastecimiento de compra de alimentos en el hogar relacionado al sobrecostos de los productos, pero, adicionalmente al no poder acceder de cultivos básicos o la extinción de cultivos tradicionales, relacionado con el contexto de la guerra y la permanencia del actor armado. Además, se une que ninguna de las Alcaldías municipales apoye proyectos productivos o estrategias de emprendimiento para las mujeres para mejorar de su calidad de vida y seguridad alimentaria de sus familias, siendo ellas quienes autogestionan sus negocios y/o ventas informales para sostener sus hogares con el acompañamiento de los procesos liderados por los misioneros claretianos en ambas zonas.

En cuanto a la seguridad personal, política y comunitaria en el Bajo Atrato se evidencia como las mujeres se encuentran de forma permanente en condiciones de vulnerabilidad de violencia física, sexual, verbal y económica, pese a desempeñar acciones de liderazgo y empoderamiento para contribuir a la sostenibilidad y transformación de sus comunidades.
¿Quién lo solicita?

El Organismo Claretiano que presenta este proyecto es la Provincia Colombia-Venezuela, a través del organismo Proclade Colven que tiene como propósito trabajar por los más empobrecidos mediante la gestión de ayudas en el ámbito de la acción humanitaria y desarrollo con agentes de la Iglesia, cooperación internacional, entidades públicas y privadas, así como con personas que se suman al propósito de crear alternativas de atención, empoderamiento y desarrollo social desde el diálogo intercultural que posibilite transformaciones sociales.
En un escenario de alta complejidad como el de Colombia y Venezuela, la Proclade Colven se esfuerza por entablar puentes con las comunidades más empobrecidas y vulneradas por la guerra, así como el relacionamiento con las instituciones competentes como responsables de derechos. En este sentido, los grupos preferentes de las actuaciones desarrolladas por la Proclade Colven se encuentran dentro de la categoría de los grupos vulnerables, entendidos estos como aquellos que se encuentran en desventaja, riesgo o marginación a causa de su situación económica, condición física, social, de género, etnia, entre otras, que implican esfuerzos mayores desde la sociedad y los gobiernos para alcanzar su integración social en condiciones de equidad y justicia.
De esta manera, la experiencia de la Proclade Colven se dirige al trabajo con mujeres, grupos étnicos, jóvenes, población víctima del conflicto, desplazados internos y migrantes, así como población perteneciente a las márgenes urbanas, quienes encuentran un grado mayor de dificultad para el ejercicio y goce efectivo de sus derechos.
¿Para quién?
a.- Personas beneficiarias directas: 50 mujeres organizadas en 5 unidades productivas de los municipios de Riosucio y Carmen del Darién.
Las mujeres participantes se encuentran en situación de vulnerabilidad al residir en zonas con riesgo de inundación, falta de documentos de propiedad, inseguridad alimentaria, desplazamiento forzado. También se ven afectadas por la dificultad de comercialización de sus productos y/o iniciativas productivas emergentes ante la ausencia de empleo, carencia de alimentos y la presencia de los actores armados ilegales, amenaza por la cual han dejado de cosechar alimentos tradicionales en sus territorios, recibiendo en su mayoría alimentos importados.
Estas mujeres participarán en los procesos de formación sobre economía solidaria, innovación, emprendimiento, comercialización y distribución de productos. Fortalecerán la comunicación y la visibilización de sus productos con materiales audiovisuales y ferias y además, se capacitarán y compartirán experiencias en conversatorios sobre derechos humanos y desigualdad de género.
b. Personas beneficiarias indirectas: 200 personas distribuidas en grupos familiares de las mujeres participantes.
¿En qué consiste?

Abordar la problemática del hambre se erige como el fundamento esencial para promover la estabilidad y la paz. Dentro del contexto del conflicto armado en Colombia, situaciones como el desplazamiento forzado y las intimidaciones a líderes y lideresas, entre otras, pueden ocasionar serias repercusiones en la producción y distribución de alimentos.
El conflicto ha menoscabado la autonomía de las mujeres, su acceso a recursos económicos y, por consiguiente, la capacidad de sostén familiar y la toma de decisiones sobre sus propios proyectos de vida. Frente a situaciones de crisis como el conflicto armado, las mujeres asumen roles de liderazgo en el hogar, como cuidadoras y proveedoras. En respuesta, muchas mujeres han buscado alternativas de subsistencia, integrándose a la economía informal o estableciendo iniciativas productivas individuales o colectivas. Las principales víctimas de estas circunstancias son los campesinos, indígenas y afrodescendientes.
Para abordar esta situación de manera más focalizada, el proyecto se concentra en brindar apoyo a 50 mujeres organizadas en 5 asociaciones o grupos de diferentes unidades productivas en las áreas mencionadas.
Este apoyo se centra en tres aspectos principales:
1) Fortalecimiento de las capacidades de las mujeres en cuanto a pensamiento estratégico y la consolidación de prácticas de economía solidaria.
2) Capacitación en canales de comercialización y distribución para sus emprendimientos e iniciativas comunitarias.
3) Facilitar el acceso al mercado local, el empoderamiento femenino y la seguridad humana para el buen vivir territorial.
El fomento de la autonomía de las mujeres emprendedoras en contextos rurales es esencial para impulsar el desarrollo social y económico regional y nacional, a través del fortalecimiento de sus unidades productivas, brindando acompañamiento en las diversas etapas de su desarrollo y proporcionando los recursos necesarios (o contribuir con su financiamiento) para mejorar la infraestructura de los mismos.
A su vez, es fundamental situar, en las discusiones públicas y privadas, la perspectiva de género como elemento central que, en este caso, puede promover la redistribución del trabajo reproductivo y de cuidado para que las mujeres puedan participar en la toma de decisiones en condiciones equitativas, en las distintas esferas de participación en las que se encuentran.
Garantizar la seguridad alimentaria en estas zonas de intervención, impulsada por mujeres con enfoque de género y derechos, representa una herramienta crucial para desactivar la violencia y construir un futuro de paz sostenible.
Total del proyecto
- Financiación Ayuntamiento Málaga 19.631,19
- Aporte Proclade Bética: 2.441,51 €



