Desarrollo de una economía solidaria en 20 mujeres campesinas rurales q'eqchi'es y sus familias, desde un enfoque de género y medio ambiente. Comunidad Faja Sebenque del municipio de Livingston, departamento de Izabal.
¿Dónde?
El departamento Izabal, ocupa la zona más oriental del país, un territorio abierto al mar Caribe y ocupado en su parte central por un gran lago interior. La población se dedica al empleo informal, trabajo en fincas de monocultivos y ganaderas, así como transporte e industria urbana.

El área de Livingston, donde se desarrolla el proyecto es una zona completamente rural, con población Maya Q’eqchi´ y población campesina rural, que enfrentan situaciones de mucha vulnerabilidad. La mayoría de las comunidades no cuentan con servicios básicos, distan unas de otras varias horas de camino, su producción agrícola es de subsistencia (dos o tres cosechas de maíz, una o dos de frijol, chile, cacao). La mayor parte de la población cuenta con tierras comunales de baja productividad, muy desgastadas por la erosión, la deforestación y el monocultivo (palma africana, cacao, hule, cardamomo).
¿Cuál es la situación socioeconómica?
La comunidad de Faja Sebenque es mayoritariamente Q’eqchi’, se encuentra a un kilómetro de la carretera a Petén CA13, y es accesible en vehículo y a pie. Cuenta con una economía basada principalmente en actividades agropecuarias, las cuales constituyen el sustento de la mayoría de las familias. La comunidad cuenta con una organización comunitaria activa en las áreas de soberanía alimentaria, económica, salud y atención materno infantil. Sin embargo, enfrenta diversas debilidades y amenazas que requieren atención, como el acceso limitado a financiamiento, infraestructura de salud deficiente y cambios en las prácticas tradicionales. Cuenta con diversas fuentes de agua, incluyendo ríos, manantiales y pozos mecánicos.
La disponibilidad del recurso varía según la estación del año, lo que puede generar problemas en la época seca. La calidad del agua y del suelo es también una preocupación constante en la comunidad. Se han identificado problemas de contaminación por agroquímicos y desechos domésticos, lo que afecta la salud de los habitantes y la productividad agrícola.
¿Quién lo solicita?
PROCLADEGUA
Es una asociación impulsada por los Misioneros Claretianos de Guatemala, quienes desde hace décadas brindan un acompañamiento cercano, pastoral, solidario y fraterno a las comunidades más vulnerables de Guatemala. Los Misioneros Claretianos siempre han visto su misión como una labor integral, por ello, desde sus inicios han buscado impulsar proyectos de desarrollo. Desde la creación de PROCLADEGUA (2018) se ha logrado dar un impulso significativo a las comunidades en la gestación y fortalecimiento de los proyectos, algunos de los cuales ha apoyado PROCLADE BÉTICA junto a la Diputación de Córdoba.
Fundación Proclade Yanapay
Entidad constituida por los Misioneros Claretianos de la provincia de Euskal Herria en diciembre de 2006. Desde 2021 han desarrollado proyectos de cooperación con PROCLADEGUA y financiadoras públicas vascas. PROCLADE BETICA colabora con este proyecto sumándose a las dos entidades hermanas en su objetivo de acompañar los procesos de desarrollo de mujeres indígenas guatemaltecas.
¿Para quién?
Las participantes directas del proyecto son 20 mujeres de la comunidad Faja Sebenque procedentes de familias Q´eqchi´s.
La población femenina en la comunidad es de un aproximado de 324 mujeres, de éstas 178 son adultas; el proyecto se desarrollará con 20 (12% de la población femenina adulta) en la fase de formación.
¿En qué consiste?
El proyecto busca fortalecer la soberanía alimentaria y la autonomía económica de 20 mujeres q’eqchi’ en Faja Sebenque, Livingston, mediante la economía social y solidaria, con un enfoque de género y sostenibilidad ambiental. Se implementan Cajas de Ahorro para financiar emprendimientos productivos, especialmente en la crianza de cerdos y transformación de alimentos, permitiendo generar ingresos y mejorar la seguridad alimentaria.
Las participantes reciben formación en economía familiar, derechos de las mujeres y producción sostenible, promoviendo su empoderamiento y participación en la comunidad. Se fomenta la gestión ambiental responsable, con prácticas agropecuarias que preservan el suelo y el agua.
Además, el proyecto impulsa la diversidad cultural, fortaleciendo el conocimiento ancestral y la colaboración entre comunidades.
Con apoyo de instituciones locales y redes comunitarias, el modelo es replicable y sostenible, garantizando su impacto a largo plazo. La equidad de género se transversaliza en todas las actividades, promoviendo la participación de mujeres y hombres en la construcción de un sistema económico más justo y solidario.
Total del proyecto
- Aporte Proclade Bética: 11.000€
- Proclade Yanapay: 10.000€
- Otros Aportes Locales: 10.066 €




